La situación del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa un momento crítico. Empresas de colectivos advirtieron que comenzarán a reducir la frecuencia de los servicios debido al fuerte aumento en el precio del gasoil, un insumo clave para su funcionamiento.
Desde el sector aseguran que los costos operativos se dispararon en las últimas semanas, generando un desfasaje difícil de sostener. En este contexto, varias líneas ya analizan recortes en la cantidad de unidades en circulación, lo que impactará directamente en los tiempos de espera de los pasajeros.
Además del combustible, las empresas señalan que enfrentan incrementos en otros gastos, como mantenimiento y salarios, sin una actualización acorde en los ingresos. Esto agrava aún más la situación financiera del sistema.
La posible reducción en las frecuencias genera preocupación entre los usuarios, que podrían verse afectados por demoras y mayor congestión en horarios pico.
Mientras tanto, el sector espera definiciones por parte del Gobierno que permitan equilibrar los costos y garantizar la continuidad del servicio sin afectar a millones de personas que dependen del transporte público a diario.









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