La morosidad en el sistema financiero argentino continúa creciendo y ya alcanzó al 12% de los créditos otorgados por los bancos durante abril de 2026, según distintos informes privados que anticipan datos del Banco Central.
El deterioro en la capacidad de pago de las familias se profundiza mes a mes y enciende alarmas tanto en entidades bancarias como en fintechs, donde los niveles de incumplimiento son todavía más elevados.
Especialistas advierten que el aumento de las tasas de interés, sumado a la pérdida del poder adquisitivo y la caída de los ingresos reales, complicó la situación de miles de hogares que recurrieron al crédito para sostener gastos cotidianos.
En el caso de los préstamos personales y las tarjetas de crédito, los atrasos superiores a 90 días muestran una tendencia ascendente que ya supera los registros de crisis anteriores, según consultoras privadas que monitorean la evolución del endeudamiento.
El escenario es aún más delicado en las entidades no bancarias y billeteras virtuales, donde la morosidad supera ampliamente los niveles del sistema tradicional.
Mientras tanto, desde el Banco Central sostienen que parte del problema está vinculado al fuerte crecimiento del crédito registrado en los últimos meses y aseguran que algunas entidades ya comenzaron a ver señales de estabilización en sus carteras.
Sin embargo, economistas y analistas financieros coinciden en que la elevada mora representa un obstáculo para una eventual baja de tasas y limita la posibilidad de que el crédito vuelva a convertirse en un motor del consumo y la actividad económica.






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