Las elecciones municipales de Marcos Juárez dejaron un resultado que marca un fuerte cambio en el escenario político cordobés. El candidato Germán Font se impuso con aproximadamente el 46% de los votos y se convirtió en el nuevo intendente de la ciudad, desplazando al exjefe comunal Pedro Dellarossa, que obtuvo alrededor del 19%.
El resultado adquiere una relevancia especial porque Marcos Juárez era considerado durante décadas uno de los principales bastiones del espacio que luego se consolidó alrededor del PRO y Cambiemos. De hecho, la ciudad es recordada como uno de los puntos de origen de la alianza que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia en 2015.
Con más del 90% de las mesas escrutadas, Font consiguió una diferencia superior a los 25 puntos sobre Dellarossa. En tercer lugar quedó Gerardo Pasquali, representante de una alianza entre sectores de la UCR y el Partido Demócrata, con algo más del 16%.
La victoria puso fin a una extensa racha sin triunfos del justicialismo en la ciudad y modificó el escenario político local. Font encabezó la lista vecinal Generación Marcos Juárez, acompañado por Eduardo Foresi, titular del PJ local.
Una elección marcada por la fragmentación
Uno de los factores que incidió en el resultado fue la división entre los espacios opositores. El PRO no le otorgó su sello oficial a Dellarossa, quien igualmente recibió durante la campaña respaldos de dirigentes nacionales vinculados al macrismo.
Al mismo tiempo, La Libertad Avanza intentó acercar al exintendente a su espacio, pero las negociaciones no prosperaron. Finalmente, los sectores de centroderecha concurrieron divididos a las elecciones.
Ese escenario permitió que el espacio encabezado por Font concentrara una parte importante del voto opositor y se impusiera con una diferencia considerable.
Un resultado que trasciende Marcos Juárez
La elección también es seguida con atención por el peronismo cordobés y por el gobernador Martín Llaryora, quien felicitó públicamente a Font luego de conocerse el resultado.
El triunfo representa además una señal política hacia el futuro, aunque especialistas y dirigentes advierten que no necesariamente puede trasladarse de manera automática a otras elecciones provinciales o nacionales.
Marcos Juárez vuelve así a convertirse en un distrito de fuerte peso simbólico dentro de la política cordobesa, pero esta vez por un motivo diferente: una ciudad históricamente vinculada al macrismo decidió cambiar de rumbo y darle al peronismo una oportunidad de gobierno después de décadas.
El resultado deja una conclusión clara: en un escenario electoral cada vez más fragmentado, la unidad de los espacios políticos y el peso de las cuestiones locales pueden resultar determinantes a la hora de definir una elección.








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