La inflación volvió a desacelerarse durante agosto y se ubicó en el 1,7%, según los datos difundidos por el INDEC. El número representa una baja respecto del 2,1% registrado en julio y fue celebrado por el Gobierno como una nueva señal de desaceleración de los precios.
Sin embargo, detrás del promedio general aparecen situaciones muy diferentes. Mientras algunos productos registraron bajas, varios alimentos de consumo cotidiano tuvieron aumentos muy por encima del índice mensual.
La cebolla encabezó las subas con un incremento del 42,7%, seguida por el zapallo anco, que aumentó 35,5%, y la banana, con una suba del 30,4%. También registraron fuertes incrementos la papa, la batata y otros productos básicos de la canasta alimentaria.
El contraste vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente: la inflación general puede bajar, pero eso no significa necesariamente que todos los precios dejen de aumentar ni que el alivio llegue de la misma manera al bolsillo de los consumidores.
En agosto, el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó en promedio 1,7%, el mismo porcentaje que el índice general. Pero en los primeros ocho meses del año acumuló una suba del 22,1%, por encima del 21,3% registrado por la inflación general en ese período.
Además, los alimentos tienen un impacto especialmente fuerte en los hogares de menores ingresos, donde una mayor parte del presupuesto mensual se destina a cubrir necesidades básicas. Por eso, una suba pronunciada en productos cotidianos puede sentirse mucho más que una cifra promedio.
El dato oficial también muestra que la inflación continúa acumulando un aumento significativo: 21,3% en lo que va de 2026 y 33,5% en los últimos doce meses. Entre los rubros que más aumentaron durante agosto estuvieron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una suba del 2,8%, además de Educación, que avanzó 2,5%.
Así, aunque el 1,7% representa una desaceleración y constituye uno de los registros más bajos de los últimos meses, la experiencia cotidiana de los consumidores sigue siendo desigual. Porque detrás de un promedio nacional hay productos que bajan, otros que se mantienen y algunos que, como ocurrió en agosto con varias frutas y verduras, aumentan muy por encima de la inflación.
La discusión, entonces, no pasa solamente por cuánto dio el índice general, sino también por qué productos integran el changuito de cada familia y cuánto de sus ingresos deben destinar para llegar a fin de mes.
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