Tras el fallecimiento de Jorge “Locomotora” Castro, el gimnasio que tenía en Temperley se llenó de mensajes de despedida, agradecimientos y recuerdos. Vecinos y jóvenes que compartieron momentos con el exboxeador destacaron su generosidad, sus consejos y el acompañamiento que brindó a la comunidad.
El gimnasio de Jorge “Locomotora” Castro, ubicado en la esquina de Caaguazú y Eva Perón, en Temperley, se convirtió en un lugar de homenaje tras la muerte del histórico boxeador argentino. En el frente del establecimiento, carteles escritos por vecinos y una rosa roja expresan el cariño de quienes lo conocieron y agradecen su compromiso con el barrio.
“Gracias por tu trabajo, por tu ayuda y gracias por ser la Locomotora Castro. La gente de Temperley no te olvida”, expresa uno de los mensajes colocados en el lugar. Otro lo recuerda como “el boxeador de los humildes”, en referencia a una faceta de su vida que trascendió sus logros deportivos.
Castro falleció el miércoles 14 de octubre, a los 59 años, tras sufrir una descompensación en un bingo de Morón. Su trayectoria en el boxeo lo llevó a consagrarse campeón mundial, pero en Temperley también dejó una huella por su tarea solidaria y la ayuda que brindaba a personas y familias que atravesaban dificultades.
Los jóvenes que encontraron en Castro un referente
Entre quienes se acercaron a recordarlo está Dante, de 20 años, quien comenzó a entrenar en el gimnasio cuando tenía 16. El joven destacó que el exboxeador no solo le enseñó cuestiones relacionadas con el deporte, sino que también lo orientó con sus consejos y llamados de atención.
Según recordó, Castro insistía en la importancia de entrenar con disciplina, esforzarse y no abandonar los objetivos. Sus palabras quedaron grabadas en la memoria del joven, que lo considera una figura importante en su formación.
Dante también valoró su manera de relacionarse con quienes concurrían al gimnasio y lo describió como una persona dispuesta a conversar y compartir su experiencia. Para él, la partida del exboxeador representa la pérdida de alguien que dejó enseñanzas dentro y fuera del ring.
Un gimnasio que también fue un espacio solidario
Además de funcionar como lugar de entrenamiento, el establecimiento de Temperley se convirtió en un punto de encuentro para vecinos que se acercaban a recibir alimentos y mercadería.
Luciano, un trabajador vinculado al gimnasio, recordó con emoción la predisposición de Castro para conseguir productos y distribuirlos entre quienes los necesitaban. Según relató, el exboxeador aprovechaba las donaciones que recibía para ayudar a otras personas.
Silvia, una vecina que vive a pocas cuadras del lugar, también destacó el movimiento que se generaba durante las jornadas de entrega. Recordó que se acercaban personas de distintas edades y situaciones económicas, y remarcó que Castro no hacía diferencias a la hora de colaborar.
La mujer lamentó su fallecimiento y consideró que su compromiso con los demás merece ser reconocido. Para ella, el exboxeador fue un ejemplo para los jóvenes, no solo por su carrera deportiva, sino también por su voluntad de ayudar.
El legado de Locomotora Castro en Temperley
Durante los últimos años, Castro desarrolló en Lomas de Zamora una importante tarea comunitaria. Desde su gimnasio impulsó iniciativas solidarias, organizó ollas populares y colaboró con la entrega de alimentos a familias y adultos mayores.
Su historia quedó ligada a dos facetas inseparables: la de un campeón mundial que marcó una época en el boxeo argentino y la de un hombre que utilizó su reconocimiento para acompañar a quienes más lo necesitaban.
En Temperley, los mensajes y la rosa roja colocados frente al gimnasio reflejan el sentimiento de quienes compartieron parte de su vida con él. Más allá de sus victorias deportivas, sus consejos, su cercanía con los jóvenes y su compromiso con el barrio forman parte del recuerdo que dejó entre los vecinos.
La despedida en el gimnasio resume el vínculo que Castro construyó con la comunidad: un reconocimiento que va más allá del boxeo y que mantiene viva su memoria entre quienes encontraron en él una mano tendida, una enseñanza o una oportunidad.










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