El Senado de la Nación aprobó este jueves en general el proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno, con un resultado de 42 votos a favor y 30 en contra, tras una sesión que se extendió por más de 13 horas de debate intenso entre oficialismo y oposición.
La iniciativa, que busca modernizar el marco normativo del trabajo en Argentina, logró consolidar una mayoría compuesta por legisladores del oficialismo libertario, la UCR, el PRO y algunos bloques provinciales que acompañaron la propuesta. Por su parte, el interbloque peronista, junto con otras bancadas críticas, se opuso de forma sostenida al texto tal como fue presentado.
La votación en general marca un avance importante para el Ejecutivo en una de sus principales apuestas legislativas de 2026: después de esta etapa, la reforma será analizada y votada artículo por artículo en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo buscará convertirla en ley sin mayores modificaciones que puedan debilitar su espíritu.
Principales acuerdos y tensiones en el debate
Durante la jornada de discusión, el oficialismo realizó una serie de concesiones para asegurar el respaldo necesario, especialmente en temas sensibles como los aportes sindicales y otros puntos reclamados por sectores gremiales o provinciales. Algunos artículos considerados más controvertidos fueron ajustados en las últimas horas previas a la votación, en busca de equilibrar las distintas posiciones dentro de la coalición de gobierno y sus aliados.
Además, el debate incluyó la incorporación de un anexo relacionado con el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, una medida que generó controversia incluso dentro de espacios oficialistas y que fue finalmente incluida en el proyecto remitido a Diputados.
Qué viene ahora
Con la media sanción en el Senado, el texto legal viajará rápidamente a la Cámara de Diputados, donde se espera que el oficialismo ejerza presión para acelerar su tratamiento. Si los diputados aprueban la reforma sin cambios significativos, el proyecto estará listo para ser sancionado como ley, cerrando así un capítulo que gobiernos anteriores no habían logrado completar en décadas.
En paralelo, la discusión política y social alrededor de la reforma continúa, con sectores opositores anticipando críticas detalladas y posibles acciones judiciales si consideran que normas fundamentales sobre derechos laborales quedan debilitadas con esta normativa.











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